El rol de la Psicología Positiva en el caso de Yuliana Samboni Muñoz.

Escrito por mentefeliz 30-03-2017 en fortalezas. Comentarios (0)

"Qué va, dizque 51 años le dieron al hp ese; eso cuando la gente se olvide le dan rebaja y lo mandan pa` la casa", me dijo el taxista con una voz entre frescura, sarcasmo y frustración. Yo me quedé pensando si sumarme a los madrazos o reflexionar un poco de lo que Yuliana Samboni, había dejado como legado al país. ¿Qué más da 575 ó 622 meses si el dolor de un país y el de la familia no lo van a remediar, peor aún, Yuliana no va a regresar físicamente? El clamor de Colombia entera hizo que la justicia le diera celeridad al caso y realmente lo hicieron. ¿y los casos que se encuentran archivados de María, Valentina, Camila, Susana, Amparo, Lucía, María Paula, Daniela, Martina, Sofía, Julia, Alba, Elena, Valentina, Candela, Jimena, Alma, Ana, Olivia, etc., etc.? Como el taxista, nos volvemos pasivos y nos acostumbramos a que las cosas pasan y no hay remedio, por lo cual perdemos esperanza como lo profundiza Martín Seligman en su tratado de la indefensión aprendida. ¡Vamos!, dejemos de lamentarnos y hagamos algo que sea contundente y ayude a sacarle el músculo a las instituciones y a lo mejor de nosotros. ¿Qué hacer con los enfermos y bestias que hoy están tejiendo y haciendo atrocidades silenciosas con Abril, Mia, Luna, Irene, Renata, Julieta, Isabella, Amelia, Salma, Miranda, Serena, Aitana, Isidora, mil etcéteras? El amarillismo y morbo de los medios de comunicación poniendo de protagonistas a los Noguera con cara de "dolor", en vez de los Samboni Muñoz, también azuzado por los colombianos que emocionalmente agitan su rabia en el hecho y no en el aprendizaje, no sirven de nada. ¿Dónde estaban las instituciones, organismos y los colombianos dolientes cuando el repugnante Rafael Uribe Noguera secuestro, violó y asesinó a Yuliana Samboni?. Los lamentos no sirven si no van con aprendizajes que nos lleven a la acción. Seguir cuidando a nuestros hijos, seguir protestando masivamente contra estos hechos aberrantes, buscar estrategias de prevención en salud mental, impartiendo políticas rigurosas, generando conciencia ....mil etcéteras que nos inviten a la acción. El estado es responsable y nosotros corresponsables. Punto. Si, Señor taxista, Usted tiene razón, y después de reflexionar un poco, me sumo ese "madrazo" porque ese hijo de puta debe pagar. ¿Y qué sigue entonces?, es mi pregunta después de este dolor y madrazos colectivos. Hay que sanar la sociedad en general en sus pensamientos e intentar borrar esa huella de memoria que nos han dejado las instituciones en sus paquidérmicos procesos, para cambiarla por acción y esperanza.

¡Enfoquémonos en lo que funciona bien en cada de nosotros y apliquemos esas virtudes en la familia, en el trabajo, en la educación de nuestros hijos, en los amigos, ...en todo!  y olvidémonos de aquellas cosas que no podemos cambiar. Esto no es un caso aislado, estamos llenos de ejemplos en los cuales personas hermosas resultan protagonizando las más retorcidas historias relacionadas con corrupción o asesinatos. Cada quien actúa desde su modelo del mundo y de lo que la vida le ha guardado en su único cerebro. ¿De qué está hecho nuestro mundo? La buena noticia es que podemos actuar resignificando y generando conciencia de que debemos hacerle zoom a lo que realmente funciona, como reza la Psicología Positiva y por mi llamada Felicidad.

Debemos darle gracias e infinito descanso a Yuliana Samboni por las lecciones que nos ha dejado; a su familia por enseñarnos que después de un hecho tan irreparable hay esperanza, y también a los Noguera por mostrarnos un espejo de horror que nuestras neuronas espejo deben condenar y nunca imitar.

Mucho, mucho dolor por Yuliana y todas las niñas que hoy están gritando en silencio. Es hora de que todos, empezando por nuestras propias reflexiones, entendamos de una vez por todas que el dolor no tiene estrato y que la indiferencia mata las fortalezas que son nuestra esperanza.

Foto tomada del El Espectador en su artículo de Enero de 2017: "Viaje a la tierra y al alma de la familia Samboní".

Samuel Arias C / sarias@pilife.co / @pilifecol