#serfelizpaga

PSICOLOGÍA POSITIVA

DÌA DE LA FELICIDAD

Escrito por mentefeliz 20-03-2018 en FELICIDAD. Comentarios (0)



Celebro este día que, aunque es un derecho fundamental de los seres humanos, en el año 2013 fue declarado por la ONU como una fecha especial para celebrar el 20 de marzo. Hace ya algunos años cuando me le metí de frente a este tema, la gente miraba con soslayo y cierto sarcasmo poniendo un letrero en la frente que decìa: “ ¿hablarme de Felicidad a mi?”, “La Felicidad es una decisión personal?, etc. En definitiva era como ofrecer humo y torear el Ego. Poco a poco fui llamando la atenciòn de muchas organizaciones y personas que me han dado la oportuniad de trabajar, cuando entramos a la raìz de la Felicidad: ¿Còmo decide mi cerebro ser feliz, y què realmente hago por mi y por los demás?. En ese momento de argumentaciòn, el Ego "pagaba escondedero a peso". 

Hoy, me da mucha alegría ver muchas personas y organizaciones trabajando rigurosamente en este tema que cada vez genera mayor consciencia de su importancia, pues eso me alienta mucho a seguir trabajando rigurosamente y sembrando. Pienso que lo que màs a servido para generar mayor consciencia de la seriedad y efectivdad de la Felicidad como ciencia, es la manera como la Psicologìa Positiva, la evidencia cientìfica, los casos de èxito e ir de la mano de la Neurociencia, han ido desplazando el clichè de la Felicidad hedónica para convertirla en una apuesta con significado. El mundo no existirìa sin un creador y sin 7,5 mil millones de personas aportando a un mejor planeta. Pero eso no se logra desde el bienestar ùnicamente, sino desde la otra cara de la felicidad que son los errores y las cosas no tan buenas que hacen parte de las malas expectativas generadas por nosotros. A eso realmente le llamamos Felicidad: A apalancarse de herramientas para cultivar emociones positivas, gestionar nuestras emociones, darle la vuelta a la adversidad, pero sobretodo, hacer uso de nuestras fortalezas para ponerlas al servicio de los demàs y procurar cuidarnos como seres mumanos; hacer consciencia del medio ambiente, así como ser parte de esa oleada que decididamente està buscando maneras de combatir la pobreza. Si seguimos pensando que la Felicidad hace parte del viejo paradigma, jamás haremos consciencia de que a este mundo vinimos fue a cumplir una misiòn, a servir, a disfrutar y mejorar el planeta donde habitamos. 

Se puede aprender a ser feliz y existe un arsenal de evidencias que lo demuestran. La economìa, la sociedad y el medio ambiente se gestionan mejor con personas felices. Pienso ademàs, que creando un "emosistema" de personas verdaderamente felices ( hacer consciencia y aceptar lo que traiga la vida con responsabilidad y acciòn ) serà posible conseguir un lugar mejor para vivir. Como dicen los zentellials y los millennials...Dale!.

Entretanto: ¿En què parte del discurso de los polìticos està inmersa la Felicidad?. 

Samuel Arias C
www.bfulness.com.co / sarias@bfulness.com.co


CERTIFICACIÒN EN PSICOLOGÍA POSITIVA, MÉXICO - EXPERIENCIA 1. Buscando Hotel.

Escrito por mentefeliz 28-03-2017 en FELICIDAD. Comentarios (0)


"Cuídate mucho mi amor, por favor”, fue lo último que escuché de mi esposa antes de partir a México rumbo a mi primera inmersión, después de un beso “atornillado”, un abrazo y un beso gigante a mis hijas. Ese “cuídate” me quedo sonando bastante durante el viaje porque le puso mucho acento. Claro, es que cuando uno tiene una responsabilidad con la familia y un compromiso serio con lo que está haciendo, el primer verbo es CUIDAR. Pues me lo tome literal y decidí ponerlo de escudo en cada una de las cosas que haría. Ya en el avión, lo volví a recordar cando las pantallas despliegan el mensaje curtido de que hay que ponerse la máscara de oxígeno primero para después ayudar al que está al lado. Muchas veces intentamos ayudar a los demás con toda la genuina intensión, pero a causa de no ser conscientes de este principio tan elemental, terminamos haciendo mucho daño y hasta perturbando nuestro propio camino. Fue así como un día decidí empezar con mi “mascara de oxígeno” para poder ayudar a los demás. Pero también tenía claro que no basta con soñarlo ni pensarlo; era necesario entrenarse para entender ese principio, razón por la cual esta certificación es un complemento de lo que he venido haciendo durante estos últimos años. Contarles estas historias, significa trasladarles mi experiencia y al mismo tiempo disfrutar al recrear las maravillosas cosas que viví de las cuales estoy seguro algunas harán eco en su cerebro.

A causa de que no estaba seguro de poder ir ya que tenía muchos compromisos, no logré reserva en el hotel Buena Vibra, donde se haría la inmersión. Entonces simplemente me acorde de un dicho que dice: “la cara del santo hace el milagro”, y decidí hacer una reserva en un hotel cerca donde llegar esa noche para madrugar al día siguiente al hotel e intentar conseguir la reserva directamente. Sin embargo, realmente la cara de santo ( no de Santos ) no me ayudó mucho porque definitivamente no había disponibilidad. Salí medio aburrido a buscar otro Hotel, y esa brisa fresca de la mañana en ese maravilloso pueblo de Tepoztlán, en medio de unos callejones bellísimos adornados con Bugambilias, Dalias y algunas flores que no conocía, me cambiaron la cara. Todo era absolutamente empedrado, parecido un poco a Villa de Leyva, y al fondo se visualizaban unas montañas majestuosas y gigantes, que más tarde vine a saber que era el imponente Tepozteco: Un lugar sumamente inspirador lleno de mitos y leyendas, pero sobre todo un lugar sanador que más adelante les contaré cuando subí a conocerlo. Seguí mi camino en busca de un Hotel y vi a una señora delgada caminado muy rápido y con cara de ponqué, reflejada en una amable sonrisa que me regaló. Seguí caminando muy decididamente a disfrutarme esos paisajes con toda la tranquilidad; ni me importaba que me cogiera la noche. Esa era una de las cosas que quería realmente hacer también: Desconectarme y olvidar por un momento la sórdida Bogotá que a veces nos envuelve en el día día y nos hace olvidar que existimos. De pronto venia de nuevo la Señora a su velocidad, pero esta vez la detuve y le dije, también con mi cara de pastel: “Perdóneme Señora, que envidia esas caminatas suyas, ¿Usted vive por aquí? – Si, no hay nada mejor que caminar. Vivo en Ciudad de México, pero tengo una finca de descanso por aquí, dijo con toda tranquilidad.

Pensé en ese momento que, si le hubiera dicho lo mismo a una persona en Bogotá a esa hora de la mañana, con seguridad habría salido corriendo. – Es que vengo a estudiar Felicidad por una semana en esta zona y estoy buscando un Hotel donde quedarme, ya que el en Buena Vibra no hay disponibilidad.  Esta vez quitó la cara de pastel y puso una de cruasán. - ¿“Felicidaaaad” ?, me pregunto casi asustada con su bonito acento Mexicano. – Si, Felicidad ….y emprendí una caminata deliciosa hablando de lo que amo hacer y al mismo tiempo señalándome algunos lugares. – Bueno Samuel, ahí en Madre Tierra puede conseguir algo, toque el timbre por el otro lado y una Señora de edad le abre. Fue un gusto conocerte y de verdad voy a indagar más sobre lo que tú haces. – Infinitas gracias Liliana por tu tiempo y sugerencias; esta vez se lo dije con cara de pandebono. Linda caminata.

La señora de Madre Tierra, muy querida, pero finalmente tampoco tenía disponibilidad. Cuando iba para el otro lugar sugerido, vi a un Señor de cabello blanco y con una pinta de extranjero, que al acercarme, me dio la sensación de ser una persona tranquila y muy amable. Después de echarle el rollo, me dijo: -  Mucho gusto, soy Carlos Noriega, qué raro que no haya en Madre Tierra, yo construí esas cabañas hace un tiempo, ven te muestro algo por si te interesa. Este espacio justo lo desocuparon hoy y está sin arreglar, pero si te interesa, lo puedes tomar, me dijo con su tranquilidad abrumadora. Al abrir el sitio, era un maravilloso Búngalo, como le llaman ellos, una especie de cabaña de madera con muy finos detalles (adjunto video ). Tenía una energía increíble y un patio con una hamaca blanca desde donde se podía mirar el Tepozteco. Con cara Mogolla, un poco incrédulo le dije: - Claro, está muy lindo, pero la verdad no traigo mucho presupuesto. - ¿Cuánto tienes ?, me dijo con una expresión de “eso es lo de menos”.  Hice una matemática rápida basado en el precio de Buena Vibra y lo que llevaba porque sí me tocaba comprar el paquete de alimentos de toda la semana, ya que estaba ahilado al programa. – No tengo mucho, tengo como …….. – Bueno, te dejo los 7 días en MXN 4.000 pesos mexicanos, es decir, como unos USD 200 los 7 días. – Con una expresión de gratitud infinita, le dije: “Las cosas siempre suceden para algo, muchas gracias”, seguido de un fuerte apretón de manos, quizá para siempre”. Otra conspiración del universo: ¡Un espacio maravilloso, una persona increíble y a media cuadra del Hotel Buena Vibra …De una!

Me fui feliz de haber encontrado una morada, fui por mi maleta, pero aun incrédulo y en medio del desayuno, tomé la tarjeta que me dio y entré a internet para mirar quién era esa persona tan amable y con esa paz que reflejaba, al mismo tiempo que le envié una foto de la tarjeta de presentación y todas las indicaciones a mi esposa, “por si las moscas”. Uno nunca sabe, pensé. Con ese apellido “Noriega”, hasta me olió al canal de Panamá.  La brisa seguía golpeando deliciosamente y devoraba esos chilaquiles con un hambre feroz, mientras entraba a su página web. Lo primero que encontré, fue esta descripción: “No recuerdo mi llegada a este mundo, pero quiero empezar con mi agradecimiento, por el amor y los cuidados de quienes fueron mis padres. Ya dejaron su cuerpo físico, pero viven en mí, en forma de amor.”. “Ay mamá”, dije para mis adentros intentando toser porque se me fueron los chilaquiles por el camino viejo. Me removió el corazón porque quienes tenemos los padres vivos, a veces nos cuesta decirles cuanto los amamos y cuan agradecidos estamos. Ya estábamos hablando de Felicidad: La Gratitud, ese bello sentimiento que sacude positivamente al mundo y al cerebro. Seguí indagando más, ya no por temas de seguridad, sino encantado de ese extraordinario Arquitecto de profesión que se debate entre las letras y la meditación desde que se ordenó como monje de la orden ascética de Shankara.

Regresé a la 1:00 de la tarde con la maleta, cruzamos con Carlos unas cuantas palabras más, quizá las suficientes para despertar el interés mutuo de lo que hacíamos cada uno y dejar unas cuerdas tendidas, listas para empezar a tejer una nueva historia.

Fui a dar una pequeña vuelta al centro del pueblo a encontrare con unas amigas colombianas para almorzar. Regrese en la noche a descansar y recuperar energías para la primera clase del día siguiente. Ya era mucho voltaje para este cuerpecito ……. 

Nos veremos en el segundo dìa ...

Samuel Arias / @pilifecol / sarias@pilife.co

El paracaídas de la Felicidad...

Escrito por mentefeliz 05-11-2016 en Coaching. Comentarios (0)

cropped-dsc-0822.jpg

El uso del paracaídas tiene diversos orígenes según la cultura que se trate. Los chinos dicen haber usado el paracaídas como una variación de la cometa o para enviar información de una cometa de un lado a otro de un río. Los franceses (que dicen haberlo inventado) lo usaron durante siglo XIX como elemento de seguridad para aquellos que ascendían en globos aerostáticos. Algunos aseguran que el primer paracaídas práctico fue inventado en 1783 por Louis-Sébastien Lenormand con el propósito de ayudar a escapar ilesos de un edificio en llamas a las personas que allí se encontrasen, probando su efectividad en público el 26 de diciembre de 1783. El primer uso del paracaídas en forma masiva que mostró su efectividad en el campo militar fue utilizado sobre la isla de Creta el 27 de abril de 1941 por fuerzas aerotransportadas alemanas (unos 10.000 soldados fueron lanzados).

Gabriela sale a enfrentar el mundo con un buen paracaídas; sobre todo, porque cada mañana viene con la posibilidad de lanzarse y sentir ese mismo vacío que produce enfrentarse con los fantasmas que a veces rondan en su mente. Por eso es que es muy importante estar preparado para el "salto", dice. Por ejemplo, es clave tener una buena condición física, estar muy liviano, mantener una temperatura adecuada y, una buena actitud definitivamente. A veces salimos, dice Gabriela, sin tener estas precauciones básicas, lo cual hace que la mayoría de las veces el miedo nos paralice acotando la posibilidad de "saltar".  Cada mañana es una aventura que debes asegurarte de muchas cosas porque se trata de tu vida, de tu sueño y el de muchos de tu entorno. A ella le dicen dizque "la paracaidista feliz" porque desde que se metió en el cuento de la Psicología Positiva, anda con la amígdala en su mochila viviendo intensamente cada una de sus emociones y experimentando en cada una de ellas la maravilla del aprendizaje. Dice que esa mochila le permite estar muy liviana y con absoluta conciencia para cualquier salto que se atraviese. El otro día me contó que en uno de sus "saltos" en paracaídas, encontró un globo de helio con una carta colgando; de esas que lanzan al infinito como rituales de "dejar ir", y no aguantó la tentación de cogerla para leerla cuando aterrizara. No veía la hora de estar a salvo para sorprenderse de la nota y encontrarse con la sorpresa de que fuera la que ella había lanzado hacía algunos meses atrás; es que era la misma bomba y la misma carta con la decoración que le había hecho. 

Gabriela era muy inquieta y amiga de todas las cosas que le generaran sorpresa. Cuando estuvo a salvo, se detuvo y pensó en que muy seguramente alguien había lanzado esa bomba con la ilusión de que, al soltarla para siempre, su dolor se iría también. Como andaba en el cuento de la Psicología Positiva, se le ocurrió que lo mejor era leerla y buscar un aprendizaje que muy probablemente la vida le había puesto en su camino. Se sentó en un parque de esos donde los adolescentes se olvidan del mundo y los ancianos intentan apegarse, porque de alguna manera sentía que nos estaba haciendo lo correcto, por lo cual quería estar sola. Miró hacia todos los lados y por fin abrió la carta: " Hoy te dejo ir porque llevas alojado en mi hipocampo muchos años saboteando mis pensamientos y aprisionando mi respiración sin la menor consideración. Te dejo ir porque al fin he aprendido que las cosas no son lo que nos sucede sino lo que decimos de lo que nos sucedió. Te dejo ir porque he aprendido que somos esclavos de nuestros pensamientos y estoy segura de que mi espalda se alivianara cuando mis pensamientos transformen ese recuerdo en una bomba diluida en el cielo". Gabriela seguía leyendo y sus lágrimas eran cómplices de esa extraña emoción que da enfrentarse con sus propios miedos ...

Gabriela salió corriendo con una alegría tan grande que hinchaba su amígdala casi a reventar su mochila; dio el salto más profundo que jamás había hecho en toda su vida. Ya en el cielo, cerquita de Dios y con los fantasmas congelados como una paleta, sintió una paz tan enorme que se tiró la cobija encima y siguió durmiendo.